Ver la cascada Seljalandsfoss desde su interior y tocar un glaciar

¡Buenooos díaaas, bellezas tropicales!

Estamos en el sur de Islandia y como se darán cuenta hoy amanecí con mucha energía y de muy buen humor, es que por fin pudimos acampar de nuevo y lo mejor de todo es que, ¡no nos inundamos! 😀

No sé como explicarles, no es que se duerma como si estuvieras en un hotel cinco estrellas, pidiendo servicio a la habitación y con cama king size y colcha de plumas de ganso (sintéticas, por supuesto), va más allá de eso, es como la vibra de disfrutar lo simple de la vida, el dormir con el ruido de una cascada, disfrutar el momento en el que te volteas y ves a tu esposo tan cubierto con “sleeping bag” que parece una oruga y reírte porque seguramente tú te ves tan cómica como él, es sentirte tranquila con tú presente, saber que estás donde debes estar y con quien quieres estar. Es maravilloso.

Acampamos en un lugar impresionante, en él hay dos cascadas, una más hermosa que otra, pero no es eso solamente lo que hace impresionante el lugar, todo el sitio te deja sin habla, es gigantesco y verde, de otra era, parece de película, ¡ya sé!, para que se lo imaginen mejor, parece escenografía de Jurassic Park.

Cascada Seljalandsfoss

Es la cascada más visitada del país, por supuesto, es hermosa, su salto de agua es de 60 metros de altura y además puedes pasar por detrás de la caída de agua, sales empapado pero vale la pena.

La temperatura era de  9º y aunque no me provocaba mojarme, al final lo hicimos, pasamos detrás de la cascada, fue súper divertido, la adrenalina es tanta que no sientes el frío, tomamos muchas fotos… nos reímos demasiado.

 

Cascada Gljúfurárfoss

Está escondida a unos cuantos metros de Seljalandsfoss, justo frente a ella fue que acampamos, es mucho más pequeña que su vecina y esta “encerrada” en la montaña, así que tienes que cruzar un pequeño río para llegar, hay una gran piedra en el medio en la que puedes subirte y tomar unas fotos geniales. Una vez más, sales empapado y una vez más, vale la pena.

Si nos siguen en Instagram se dieron cuenta que apenas salimos de allí nos fuimos al carro a cambiarnos, pudieron ver toda la camioneta llena de ropa guindada esperando que el sol saliera aunque fuese un poquitico, sin mayor preocupación por lo mojado o el desastre que teníamos, suena ilógico pero estos son los momentos que no se olvidan jamás, esa sensación de tranquilidad que teníamos.

Cascada de Skógafoss

Es una de las más conocidas y visitadas de Islandia y se precipita desde una altura de 62 metros y su anchura es de 25 metros. Al no existir ni edificios ni montañas en las cercanías su vista es grandiosa.

Skógafoss cuenta con varias leyendas. La más famosa afirma que tras la cortina de agua se oculta un tesoro, dejado por el vikingo Þrasi Þórólfsson, pero como acabábamos de mojarnos en las ultimas dos cascadas y ya estábamos séquitos preferimos no buscarlo.

Un dato curioso, en está cascada se grabó una escena de la película “The Secret Life of Walter Mitty”. Hice un pequeño collage de comparación, no quedo muy bueno pero… ¡Qué divertido! 😀

Parque nacional “Friðland að Fjallabaki”

Seguimos nuestro roadtrip, y no hay momento en que no nos sorprendamos, el relieve de Islandia se caracteriza por tener un bloque de tierras altas en el que las llanuras solamente representan el 15% del territorio, estando en su mayor parte en el suroeste, justo donde estamos. 😀

Este país es impresionante, en cuestión de pocos kilómetros -incluso metros- vemos como cambia la vegetación, empezamos el recorrido con un verde intenso que incluso con el clima nublado deja ver lo maravilloso de su color y medida que avanzamos la carretera empieza a convertirse en un terreno arenoso de color negro, con muchas piedras, y en seguida te rodean montañas inmensas que te dejan sin palabras, hemos llegado al parque nacional “Friðland að Fjallabaki”, ¡es inmenso!

Tardamos unas cinco horas y media recorriéndolo, y no lo conocimos todo, parábamos a cada rato a tomar fotos, vimos cascadas, montañas nevadas, un hermoso lago en el cráter de un volcán y hasta bordeamos al glaciar Mýrdalsjökul, en fin, este parque tiene de todo. Imperdible.

Glaciar Gigjokull

Seguimos con el roadtrip y llegamos al glaciar Gigjokull, este impresionante glaciar se “vacía” fuera del área del cráter de la cumbre y fluye a través de una capa de hielo de 200 metros en forma de valle, a esto se le llama “lenguas”.

Este “valle” tiene una inclinación de 20º promedio y una longitud de 1600 metros, lo cual lo hace muy popular para la escalada de hielo. La erupción del volcán Eyjafjallajokull en el 2010 estuvo cerca de la cabeza de Gigjokull por eso puedes ver que tiene una capa gris en la superficie, es ceniza volcánica.

Las fotos no le hacen justicia, todo se ve más pequeño, más “sencillo” pero la verdad que impresiona tener en frente de ti una masa de hielo tan pero tan grande.

Cuando llegamos al lugar, estando todavía en el carro, pensaba “no es nada impresionante”, al empezar a caminar hasta la lengua me di cuenta de dos cosas, la primera, se  veía más cerca de lo que realmente estaba, la segunda, somos realmente pequeños e insignificantes ante lo perfecto de la naturaleza, pero esto ya lo he dicho antes, les dejo una galería con muchas imágenes para que vean lo inmenso de ese pedazotototete de hielo 😀

Una chica por instagram me dijo hace poco: “será muy interesante tener una conversación con ustedes cuando tengan 60 años”, me gusta pensar que ya podría ser un poquito interesante, pero no lo sé, ustedes son los que podrían decir si lo es o no, aunque no hemos recorrido todo el mundo, (ojalá 😀 )  lo mucho o lo poco que se tiene la oportunidad de conocer hay que aprovecharlo al máximo, enriquecer el alma y llenarnos de experiencias que ningún libro ni ninguna universidad nos darán, así que hoy me despido invitándolos a que empecemos a vivir la vida que queremos vivir. Sé que en el fondo sabemos cuales son las herramientas que necesitamos para lograrlo. ¡Feliz día!

Nos leemos pronto

Jen xo

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